En el transporte de energía, la seguridad y la salud en el trabajo constituyen el punto de partida de la operación. En este contexto, Trecsa, en articulación con Conecta y bajo el marco del Grupo Energía Bogotá, impulsa el principio de Primero la Vida como eje transversal de su gestión operativa.
La experiencia desarrollada por Conecta, respaldada por más de nueve años sin accidentes fatales (3559 días), y más de un año (527 días) sin accidentes incapacitantes al cierre de 2025, demuestra que los resultados sostenidos en seguridad son consecuencia de un sistema disciplinado y una cultura organizacional coherente. Estos avances reflejan una visión compartida que prioriza la vida por encima de cualquier indicador productivo.
En una operación que integra más de 750 kilómetros de líneas de transmisión, 28 subestaciones y la ejecución simultánea de nuevos proyectos junto a múltiples contratistas, sostener estos estándares exige más que cumplimiento normativo: requiere liderazgo visible, planificación rigurosa y compromiso colectivo.
La seguridad laboral como eje del transporte de energía
En el sector eléctrico, los riesgos operativos son inherentes a la actividad. Por ello, tanto Trecsa como Conecta han integrado la seguridad laboral desde la planificación hasta la ejecución en campo. Cada proceso es evaluado bajo criterios preventivos, considerando escenarios reales y condiciones cambiantes.
Este enfoque promueve una disciplina operativa donde el cumplimiento de protocolos se prioriza por encima de la velocidad de ejecución. Además, la comunicación constante y la identificación temprana de riesgos forman parte de la dinámica diaria de trabajo. Detener una tarea cuando algo no está correcto no solo es permitido, sino respaldado por la organización.
De esta manera, la Seguridad y Salud en el Trabajo se consolida como un valor compartido entre colaboradores, contratistas y equipos técnicos, fortaleciendo una cultura preventiva que impacta positivamente en toda la cadena operativa.
Primero la Vida: liderazgo, sistema y cultura medible
El principio de Primero la Vida se ha fortalecido mediante un modelo de gestión estructurado sobre estándares claros y liderazgo comprometido. La transformación cultural impulsada desde la dirección, con el liderazgo de Juan Jacobo Rodríguez, ha sido acompañada por sistemas que permiten medir avances y consolidar prácticas.
La evidencia es concreta. En 2020, el nivel de madurez de la cultura de seguridad se situaba en 51%. Hoy alcanza el 87%. Este avance sostenido responde al compromiso transversal de todas las áreas y a decisiones consistentes en el tiempo.
El Modelo de Seguridad y Salud en el Trabajo, alineado con el Grupo Energía Bogotá, se construye sobre 11 estándares con la Visión Cero en el centro. Entre sus componentes destacan:
- Liderazgo y compromiso visible
- Evaluación rigurosa de riesgos
- Capacitación continua
- Gestión de contratistas con acompañamiento real
- Indicadores proactivos y aprendizaje organizacional
- Gobernanza basada en análisis crítico
Este sistema permite que la seguridad sea gestionada de manera estructurada, con enfoque preventivo y mejora continua.
Resultados sostenidos y aprendizaje compartido
Uno de los puntos clave en esta evolución fue el acompañamiento a contratistas en su proceso de fortalecimiento. Con el tiempo, la meta de cero accidentes dejó de percibirse como un requisito contractual y pasó a asumirse como un valor compartido.
Prácticas como las visitas gerenciales en campo, las reglas que salvan vidas, la parada consciente y el funcionamiento del Comité Primero la Vida, donde la alta dirección toma decisiones estratégicas en materia de SST, han sido determinantes para consolidar esta cultura.
Los 3559 días sin accidentes fatales y los 527 días sin accidentes incapacitantes evidencian una gestión disciplinada y una visión de largo plazo. Para Trecsa, articularse con este enfoque refuerza su compromiso con una operación responsable, alineada con estándares corporativos y centrada en la protección de las personas.













